EDUCANDO POR UNA CIUDADANÍA PLENA

Tutty es un juego de familias para las familias. Promueve el respeto a la diversidad afectiva y sexual combatiendo los prejuicios y estereotipos de género. Tutty ensalza la singularidad y la riqueza humanas. Es una herramienta útil para trabajar en casa y en el aula. Entrevistamos a sus autoras en “Coeducacion.es”

COEDUCACIÓN. Tutty y La Peluca de Luca, vuestros dos proyectos con la editorial Lalala, reivindican la singularidad y la ruptura de estereotipos, ¿de dónde surgió la idea de este juego de y para las familias? ¿Cómo ha sido su acogida?

RESPUESTA: La idea de realizar Tutty nace en el momento que estábamos embarcadas en la creación de La Peluca de Luca. En uno de nuestros encuentros surgió la idea de hacer un juego de cartas que aportara más diversidad familiar que aquel con el que tanto jugamos de chicas. El juego de Siete familias, siete países. Pero todas iguales, cortadas por el mismo patrón hetero- patriarcal.

La idea fundamental para nosotras era mostrar la diversidad familiar que ya existe en la sociedad a través del juego,  divertirnos y proporcionar referentes alternativos.

Cuando nos lanzamos a diseñar el proyecto buscamos a Juan Lillo Simón, para nosotras un referente en coeducación a nivel estatal, y fue él quien diseñó la dinámica de juego. La verdad es que ha sido una suerte para nosotras contar con Juan.

La acogida de Tutty ha sido genial. Nosotras ya veníamos de una sorprendente acogida en Verkami con La Peluca de Luca, y con Tutty nos volvimos a lanzar subiendo los objetivos económicos y lo conseguimos. Cerca de 350 personas apoyaron el proyecto en Verakmi antes de producirlo y eso la verdad es que es un regalo.

COEDUCACIÓN. La diversidad afectiva, sexual y familiar es una realidad amparada por nuestro marco legal y normativo. Sin embargo, parece que aún cuesta verla y tratarla públicamente con la debida dignidad e igualdad. ¿El reto es salir del ámbito privado? ¿La visibilización?

RESPUESTA: Como te comentaba, nuestra intención ha sido mostrar lo que ya existe. Mostrar la diversidad afectiva, sexual y familiar presente en nuestros barrios y aulas. Las personas y las familias son diversas por muy distintas causas: edad, etnicidad, clase social o capital cultural; por supuesto, también por la identidad sexual y la expresión de género. Pero el sistema neo- liberal y patriarcal sigue mostrando siempre los mismos viejos y rancios modelos: rosa y azul en la publicidad, en los juegos y juguetes, también en los medios de comunicación. No representan la diversidad como oportunidad y riqueza. Limitan nuestra libertad de elección y expresión.

Si dejamos para el ámbito privado estas cuestiones, impedimos que niños y niñas se sientan acogidas socialmente, por ejemplo, en la escuela. Pero la escuela debe contribuir a la normalización y el abordaje positivo de la diversidad. Aunque muchas personas hemos salido del armario, las instituciones todavía no. Ya va siendo hora.

Cuando reducimos una dimensión humana, como la diversidad afectiva, sexual y familiar al “ámbito privado” la escondemos, la reducimos y la cargamos de mitos o secretos vergonzantes. Aunque algunos estamentos sociales desean ocultar o reducir el valor de la diversidad humana, lo cierto es que existe; y la escuela debe contribuir a su normalización. Debemos educar en valores y emociones. La escuela no es sólo una academia en la que se imparten contenidos serios, formales y libres de opinión. También es un agente de socialización y cambio extraordinario.

Las personas que juegan a Tutty, si quieren ganar, han de entender que no hay un solo modelo de familia; sino muchas fórmulas de convivencia. Un concepto amplio de familias, en plural. Jugando a Tutty, niños y niñas aprenden que las familias se fundan en el respeto, el cariño y los cuidados que, generosamente, unas personas prestan a otras. Personas no necesariamente unidas por lazos de “parentesco natural”.

COEDUCACIÓN. En vuestros materiales os atrevéis a romper con los estereotipos de género, pero también aquellos vinculados a la edad o a la identidad sexual, ¿Es la coeducación una tarea pendiente en la aulas?

RESPUESTA: La coeducación es la didáctica para la igualdad de género. Es una tarea necesaria y urgente si queremos educar para la paz. La coeducación contribuye a superar la discriminación sexista: problemas como la violencia machista o la homofobia no se resolverán sin una apuesta decidida por la coeducación.

COEDUCACIÓN. Hablando de aulas, estáis también trabajando en un proyecto escolar, ¿podéis adelantarnos algo?

RESPUESTA: Tutty va acompañado de una guía didáctica con actividades lúdicas y dinámicas dirigidas al profesorado de primaria; para reforzar los objetivos curriculares. Son ocho actividades para trabajar la diversidad familiar con el alumnado. A partir de los  28 personajes que posee la baraja con características como la generación, la procedencia, la diversidad funcional o la expresión de género, el alumnado es capaz de visibilizar realidades que pueden ser lejanas para ellos y ellas o reconocer y compartir sus propias realidades en el juego.

COEDUCACIÓN. Trabajar desde la primera infancia modelos coeducativos es fundamental para lograr sociedades más igualitarias, ¿Cómo podemos afianzar estas cuestiones en el alumnado de secundaria cuando parece que “todo está perdido”?

RESPUESTA: En secundaria “no todo está perdido”, sencillamente hay que trabajar otras cuestiones que en su etapa vital son más significativas: las relaciones sanas, la educación afectiva y sexual o la prevención temprana de la violencia de género. Hay muchos temas que realmente les interesan. Lamentablemente, no reciben la atención, el tiempo y los recursos oportunos. El currículo formal los ignora. Están fuera. Por eso ellos y ellas, en ocasiones también se “sienten fuera”. Alejados de la educación que les imponemos.

Es cierto que en secundaria las ideas y pensamientos sobre lo que significa ser hombre o mujer, y los modelos de relaciones están ya asentados pero también es una etapa de descubrimiento, de reflexión profunda y por tanto es una época donde debemos aportar espacios para poder deconstruir arquetipos fallidos y relaciones insanas.

En especial, las personas docentes estamos llamadas a prevenir la violencia de todo tipo, garantizar un espacio y un clima seguros para la enseñanza, promover la convivencia positiva y vigilar por el bienestar de las posibles víctimas.