Enmarcada dentro de esta semana de activismo por la eliminación de la violencia contra las mujeres en el que todas las personas debemos implicarnos, hemos tenido la oportunidad de hablar con Raquel Castillo Rodríguez, sobre la importancia de educar en igualdad a niños y niñas en pro de la justicia, la igualdad de oportunidades y la prevención de la violencia de género. En esta entrevista también nos habla sobre su guía “Educar en igualdad con familias. Guía para entidades locales”

 

COEDUCACIÓN: ¿Qué te lleva a trabajar por la mejora de la educación en igualdad, cuándo surge tu inquietud por la coeducación?

R.C: Pues tirando del hilo de mi historia personal, lo que me empuja a trabajar por la Igualdad de género nace desde mi infancia, desde que recuerdo como mi madre me decía que era muy rebelde por reivindicar que mi hermano colaborara en casa el mismo tiempo que le dedicaba yo y que hiciera el mismo tipo de tareas. Ella lo llamaba rebeldía y lo entiendo, en aquella época el papel de la mujer era cuidar de sus hijos e hijas y de la casa. Mi madre no hacia otra cosa que intentar educarnos lo mejor que sabía, en función de los roles de género que estaban instaurados.

No fue hasta al terminar la diplomatura de magisterio y comenzar a prepararme para las oposiciones al cuerpo de docentes en Educación Infantil donde, de soslayo, nos indicaban los temas transversales que debían guiar nuestra intervención con los niños y niñas; sin embargo, en aquel entonces no tenía más importancia que la de reflejarlo en los planes de centro o celebraciones de efemérides. La educación en el día a día no se cuestionaba en este ámbito, no reflexionábamos de verdad sobre nuestra intervención sesgada en función de a quienes nos dirigíamos si era niño o niña, incluso, recuerdo que si una niña era más activa o intrépida de lo que esperábamos de ella por ser niña ya la etiquetábamos como “apunta maneras” y lo mismo pasaba si era niño…

Después, a lo largo del tiempo han pasado muchas cosas relacionadas con la desigualdad y la discriminación por ser mujer que no son más especiales ni reseñables por ser las que vivimos muchas mujeres a lo largo de nuestra vida.

Pero el momento decisivo fue al plantearme qué tipo de educación quería que mi hijo, sexo varón, tuviera… todas estas cosas que las madres y padres nos planteamos en cuanto a valores y principios y, fue ahí donde hice prospectiva y empecé a leer, a documentarme a buscar información que me ayudara a guiar a mi hijo en igualdad de derechos y deberes, así como de oportunidades, que respete a las mujeres no por el hecho de serlo sino por ser personas que se lo merecen de manera intrínseca. Así que una cosa lleva a otra y, realicé un máster en Intervención Interdisciplinar en Violencia de género por la Universidad Internacional de Valencia cuyo una de las asignaturas trataba de su prevención a través de la Educación.

COEDUCACIÓN: ¿Y cómo nace esta guía? ¿Qué finalidad persigues con ella?

R.C: Lo que explico en la pregunta anterior hila perfectamente para responder a esta pregunta. El adquirir conocimientos, en este máster y cursos complementarios,  acerca de los posibles orígenes de la Violencia de género englobados en distintos modelos epistemológicos, descubrir el alto porcentaje de mujeres que la sufren a nivel mundial y, concretamente, en España  todo esto con datos oficiales sin contar lo que denominamos cifra negra, esa cantidad de mujeres que no denuncian por diversos motivos como son la falta de apoyo, los falsos mitos sobre la violencia de género, su sentimiento de culpabilidad, etc. … o por el simple hecho del desconocimiento acerca de los tipos de violencia de género que podemos sufrir las mujeres y, sobre todo, lo más importante cómo debemos actuar cuando conocemos a una víctima de violencia de género, cómo intervenir para poder prevenirla una vez detectada e incluso antes de que ocurra. Hablo en este caso de esas pequeñas cosas, acciones o comportamientos que pasan totalmente desapercibidos por estar tan normalizados en la educación que se nos ha inculcado sin ningún tipo de cuestionamiento.

El hecho de mi experiencia docente, el tomar conciencia fehaciente de cómo los maestros y maestras tenemos un poder extraordinario y una influencia sobre nuestro alumnado hizo plantearme si existen formas de educar en Igualdad de género, como herramienta para prevenir la Violencia de género, que garanticen unos resultados a corto/medio plazo y de quienes debían formar parte de este tipo de empresa no solo como sujetos para recibirlas sino qué metodología era la más adecuada, qué miembros debían formar parte del mismo como apoyo educativo y también qué tipo de entidades podrían fomentarlas, financiarlas y promocionarla.

Ese fue el origen de mi Trabajo de Fin de Máster, investigar sobre qué modo podría llevarse a cabo con una financiación mínima, si tuviéramos el respaldo legislativo para este tipo de intervenciones y, lo más importante, cómo educar a niños y niñas en pro de la justicia e igualdad de oportunidades para todos y todas. Así que, una figura fundamental en este tipo de proyectos son la familia y es entorno a ella donde gira esta obra que propongo.

Y es a raíz de este planteamiento donde nace la finalidad de esta guía. Este trabajo permite a la institución, en su caso al personal que lo lleve a cabo, realizar de manera práctica un proyecto de intervención con sus conciudadanos. Dando una visión completa que abarca desde la sustantivación teórica que muestra la necesidad de trabajar en esta dirección, así como la legislación, que no solo les permite este tipo de intervención, sino que nos insta a realizarla, y cómo organizar el cuerpo metodológico y económico, el engranaje necesario para que se llegue a buen fin. Es un recurso que aporta al profesional una visión general de la importancia de Educar en Igualdad de género, de intervenir en su entorno de manera significativa que germine en la población destinataria estar motivada, promoviendo un movimiento activo social de mejora de los ciudadanos y ciudadanas y, por ende, de su entorno.

COEDUCACIÓN: Desde los años 90 se viene trabajando en coeducación en nuestro país, pero realmente hoy en día no se ha logrado hacerlo de una forma sistematizada. ¿Qué enfoque vamos a encontrar en tu publicación?

R.C: Este libro versa sobre cómo abordar la erradicación de la desigualdad por razón de género. El actual sistema estructural y social condiciona la vida de las personas, con independencia del sexo con el que hayan nacido; supeditando las potencialidades personales, emocionales, sociales y profesionales al rol que se nos asigna desde nuestro nacimiento.

Educar a las personas, dotándolas de conocimientos y estrategias en pro de la Igualdad entre hombres y mujeres, permitirá que mejore la calidad de vida de todos y todas e, incluso, erradicar discriminaciones para ambos sexos, previniendo la peor de sus manifestaciones, la violencia de género.

El enfoque de mi aportación sobre cómo educar en la igualdad de género se centra en un tratamiento globalizado de la población a la que se dirige, con una línea de trabajo integradora que aprovecha los recursos que existen en un entorno determinado para que sea significativa y motivadora. Para ello es necesario realizar un análisis del contexto desde la perspectiva de género, apoyándonos en los distintos indicadores de género que permiten comprobar el grado de consecución de una sociedad igualitaria, democrática y justa para todos y todas sus ciudadanos y ciudadanas.

La implementación de un proyecto socioeducativo de estas características no ha sido, hasta ahora, objetivo de ayuntamientos y administraciones locales y este libro les ayudará a orientarlo, enfocarlo y gestionarlo de un modo efectivo, eficiente y sostenible; proporcionando a sus integrantes grandes beneficios sociales y, por tanto, mejoras y bienestar para con sus conciudadanos.

COEDUCACIÓN: Evidentemente, la escuela ocupa un papel fundamental en el proceso de socialización de niños y niñas, pero ¿Qué papel crees que juegan las familias en el proceso coeducativo?

R.C: Aquellos que nos dedicamos a trabajar en el ámbito social, educativo o psicológico conocemos la importancia de la socialización para el desarrollo de la persona y como ésta, nos condiciona en función del modo que en que nos socializa.

Sabemos también que hay dos contextos fundamentales para que la socialización se produzca: uno es la escuela y el otro, como contexto privilegiado la familia. Una de las diferencias entre la forma de educarnos entre uno y otro es la sistematización y el estudio concienciado de la primera frente a la forma más intuitiva y menos reglada de la familia.

Sin embargo, numerosos estudios confirman la gran influencia y condicionamiento del enfoque de la familia a la hora de educar a nuestros niños y niñas. ¿Por qué no usar este importantísimo recurso para fomentar e inculcar la igualdad entre hombres y mujeres? ¿Por qué no hacerlos, hacernos agentes activos en la prevención de todo tipo de desigualdades y discriminaciones, en este caso entre géneros? Creo y defiendo que debemos darle su sitio, es como la piedra angular del cambio… si las familias, si todos y todas sus integrantes tienen su papel, su reconocimiento, dotándolos de herramientas para afrontar cualquier tipo de situaciones relacionadas con la educación de la Igualdad de género…seguro que tendremos cambios reales y no muy alejados en el tiempo.

COEDUCACIÓN: ¿Crees que debes ser las administraciones locales las que tengan la primera responsabilidad en la implementación de un proyecto socioeducativo?

R.C.: Una de los condicionantes que analizo en esta guía es el contexto, dicho de otro modo, ¿es importante tener en cuenta el contexto dónde se va a realizar esta intervención socioeducativa? ¿Hay alguna entidad local que no conozca realmente el contexto donde gestiona los recursos y conoce las características reales, así como las demandas y necesidades de la ciudadanía?, otra cuestión distinta es si tiene potestad y herramientas legales para este tipo de intervención y por suerte, las diferentes legislaciones autonómicas instan a estas administraciones locales a intervenir y promover las directrices de la ley de educación española, en la que entre otros asuntos regula las enseñanzas en igualdad de género como una de las bases fundamentales para la Educación en valores cívicos y éticos que impregna la filosofía de la misma. Por lo tanto, mi respuesta es un SI rotundo, no solo son responsables sino también serán las receptoras de los frutos de una intervención socioeducativa de este tipo.

Creo que es importante saber que mi aportación es una guía muy práctica, ejemplificada en un contexto real con datos fidedignos, que va a permitir ver con claridad cómo se puede llevar a cabo una propuesta de este tipo en cualquier contexto. He pretendido que su lectura no sea farragosa ni tediosa, más bien todo lo contrario, que sea una lectura dinámica e interactiva, que permita llevar de la mano al lector desde un marco teórico y legislativo hasta cómo realizar recogida y análisis de datos necesarios en los que apoyarse, razonando la concatenación de cada apartado y su secuenciación. Que permita ver que todo proyecto tiene sus hándicaps y limitaciones, pero que el agente de igualdad, docente o profesional interesado entienda que todo contexto nos ofrece posibilidades para mermar estas limitaciones, que solo hay que saber mirar con ojos de indagador/a, mente creativa y corazón motivado.

COEDUCACIÓN: Bajo tu punto vista, ¿cuáles son los retos de la coeducación en el Siglo XXI?

R.C: Yo, desde mi humilde opinión que comparto con muchas profesionales que nos dedicamos a la docencia o a la investigación educativa, es que la propia Coeducación es el reto de la Educación del S. XXI y no solo en España sino en todos los países, aunque haya algunos más avanzados en este tema que otros.

Es cierto que hablamos de manera coloquial con amistades y familiares sobre las discriminaciones y desigualdades que existen entre hombres y mujeres, generalmente, estas conversaciones giran entorno a opiniones sin una sustantivación científica o estadística. Es un tema recurrente, incluso me atrevo a decir que controvertido dónde no hay quien no salga descalificado/a o mal parado/a en función de lo que se defienda. Y creo, que esto ocurre porque la coeducación no es tomada en serio por las administraciones educativas (hay numerosos trabajos de investigación publicados que así lo demuestran). Sabemos con solo buscar por internet que hay una falta de oferta formativa en coeducación para los docentes y, las pocas que hay, con un número de horas insuficientes para que realmente tengamos interiorizado qué significado tiene realmente la Coeducación.

Ahora bien, los propios retos de la Coeducación en sí misma no dejan de ser los que hemos tenido siempre y que yo lo resumo en tomar conciencia de la importancia de aplicar la perspectiva de género en todos los ámbitos personales, sociales, profesionales y de salud para que realmente exista una Igualdad real entre los hombres y las mujeres, entre los niños y las niñas. Esto conllevaría de manera intrínseca el facilitar a ambos sexos que aprendan a relacionarse desde un reconocimiento mutuo, respetuoso, individualizado, pacífico y libre.

Mis últimas lecturas están muy relacionadas con autoras/es que nos hablan de la masculinidad, pues se ha demostrado que la coeducación ha generado cambios más pronunciados en las mujeres que en los hombres y que, en muchos casos, estos cambios reproducen conductas masculinizadas que no tienen nada que ver con el respeto y la libertad. Quizás es ahí donde yo pondría el punto de mira, por qué hay conductas tan machistas en las nuevas generaciones, por qué tienen que ver con aspectos como la dominación, el control y la violencia… ¿Por qué identifica la mujer que el cambio ha de ir en busca de esa parte tóxica de la masculinidad? ¿Por qué les cuesta a los adolescentes masculinos cambiar su rol y sus mandatos de género? ¿Qué tenemos en nuestras manos para que esta situación cambie? ¿Cómo la podemos aplicar para que no se sientan atacados o señalados como los responsables de esta situación?

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